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8 Tapa del catálogo de la Escuela Panamericana de Arte (EPA). Buenos Aires, década del 60. La institución fundada en 1954 ofrece formación en Arte publicitario, Decoración de interiores, Fotografía artística, entre otras, en sus sedes de Sarmiento 767, Venezuela 842 y por correo. Diseño gráfico: Ricardo Rousselot. Fotografía: Ricardo Sansó. Texto: Carlos Sampayo. 9 Publicidad de la EPA. Buenos Aires, 1968. La identidad de la institución –aplicada en folletos, carteles y arquigrafías– tiene como motivo principal una versión pop de La Gioconda. Diseño gráfico: Pino Milas.

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Los cambios de objeto en la producción intelectual de Masotta constituían una parte importante de su imagen pública; también la condición generalmente no formal de su inserción institucional y de su formación. No era egresado de filosofía, ni dibujante, ni guionista de historietas, y tampoco había estudiado psicología. Pero cada vez que a Masotta se le ocurría focalizarse en una nueva zona de la biblioteca, se lo invitaba a compartir sus estudios en reconocidos espacios de trabajo y producción; se convertía pronto en un referente y en un maestro. Así ocurrió con el Masotta profesor de filosofía, con el Masotta investigador y experimentador de los lenguajes visuales y audiovisuales, y después, también, con el Masotta lacaniano. El catálogo de la exposición del 68 muestra, por otra parte, la condición múltiplemente abarcadora del interés de Masotta por ese objeto en transición. Ya el nombre lo denota: “Primera Bienal Mundial de la Historieta, a realizarse en el Instituto Di Tella”. Fue la primera y la última, pero sus características y alcances dieron cuenta de la magnitud del proyecto. Era la primera vez que se hacía una exposición de historieta con ese grado de pretensión, y con invitados que daban importancia, además, al discurso: teóricos y críticos. El título y las demás autorreferencias de la exposición ponían en escena un cierto componente provocativo en la comunicación elegida para el proyecto. El encuentro se presentaba como Bienal, y podría haber surgido una pregunta acerca de la pertinencia de la adjudicación de semejantes prospectivas de continuidad, entonces, a una bienal de historieta… que además se describía como “mundial”. Aunque se conociera o supusiera la transregionalidad de su condición, era difícil pensar la historieta como mundial. Como todo arte “popular”, estaba marcada por sus lugares de origen.

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Desde sus nombres, signados por los azares denominativos de unos folclores múltiples: según el territorio de circulación, la historieta se había llamado comic aunque fuera seria, fumetti aunque no tuviera globos de diálogo, tebeo aunque no saliera en una revista para niños, historieta aunque tuviera una historia respetable… Se podía plantear por entonces que la historieta, como todo “arte popular”, no había vivido en un mundo sino en unos espacios fragmentarios que no terminaban de definirse como artísticos o folclóricos. Y se la anunciaba remitiendo a valores de arte elevado y de museo. Se inauguraba la posibilidad de una museificación de esa zona de la cultura. Igual que en las ampliaciones de los cuadritos de historieta de los pop norteamericanos –que todavía eran recientes–, se ampliaban impresiones elegidas para una mirada cercana. En una exposición de historietas no se las puede mirar de la misma forma en que se las lee. Obligadamente hay que ponerse en una situación de cambio de escala. De alguna manera, en alguna zona de esa experiencia, se tienen que mirar las historietas como si fueran cuadros. De lo contrario, no estarían en la pared y no tendrían ese aumento de tamaño que lógicamente tiene que tener la historieta en una exposición. El investigador y teórico suizo Jacques Geninasca dedicó al formato un trabajo que lo define como “un logos oculto, un productor de sentido del que se habla poco”.2 Al respecto, el dibujante argentino Oscar Grillo pensaba que, en sus recorridos por los museos, se detenía a mirar determinados cuadros porque eran de forma cuadrada. Decía que tal vez fueran cuadros famosos, pero que a él lo atraían por esa condición cuadrangular (en lugar de la rectangular, más frecuente). Y en la historieta esta característica también se percibe cuando está inscripta en una exposición.

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60