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1 El “insobornable” portero Fraga controla que los visitantes sean mayores de edad y luzcan vestimenta formal. Hasta 1966 es obligatorio tener invitación; luego es posible acceder con una tarjeta interclubes compartida con Le Bateau de Río de Janeiro, La Boite de Madrid, Jimmy’s de París y Annabel’s de Londres. 2 Frente de Mau Mau, reinaugurada tras el incendio. Arroyo 866, Buenos Aires. 1965. A cinco meses de su apertura, un siniestro destruye el local fundado por los mellizos José y Alberto Lata Liste y Federico Fernández Bobadilla. Reabre 58 días después.

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y era feliz allí. Había un estricto dress code: las mujeres tenían que ir de “elegante sport”, y si era con pollera larga, mejor; por otro lado, los hombres debían asistir con traje o esmoquin, como mínimo. No se permitían los jeans ni las zapatillas. Todos se vestían muy elegantes, fue una boutique para gente fina que cambió el concepto de discoteca e instaló el de pertenecer. Para ese entonces, un portero en el ingreso –el insobornable Fraga– fue el antecedente de los patovicas. Había que entrar y pasar por ese señor que, además, también circulaba como un protector de los invitados, ya que conocía perfectamente a los clientes y procuraba evitar situaciones comprometidas. Por ejemplo, si un invitado venía con su amante y no con su mujer, y podía llegar a quedar expuesto frente a un pariente, era previamente avisado antes de ingresar.

la mano de Ezequiel Lanusse, fue algo muy importante porque él viajaba muchísimo, entonces los equipos estaban muy bien colocados. Incluso la atención del lugar era muy buena. Fue realmente un golpe muy grande, porque las discotecas de esa época, que eran Gong, Flamingo y otras, sucumbieron ante lo que fue Mau Mau. Las boîtes tenían las mesas como de comedor, altas, con el veladorcito, y bailabas cheek to cheek. En cambio, en Mau Mau hicieron un living bajito donde todo el mundo tomaba y se divertía. Las mujeres usaban sus escotes, sus mejores alhajas, y las que podían mostrar su físico lo hacían. Mau Mau cambió Buenos Aires y la colocó como protagonista del mundo, al punto de que los Lata Liste fueron a instalar una sede en Madrid y otra en Marbella, porque en Europa no se conocía este tipo de lugar.

Mario Salcedo, un testigo viviente de esa época, fue un generador de escenarios desde los años 60 hasta la actualidad. El primer espacio que gestó fue el mítico bar de la Galería del Este y actualmente gestiona el restaurante Dada, en la calle San Martín. Su vida en aquella época circuló por lo que fue la “manzana loca”, alrededor del Instituto Di Tella y de la zona de El Bajo de Buenos Aires.

CC: Concurrió todo el mundo, desde Brigitte Bardot hasta Geraldine Chaplin, Antonio Gades, Charles Aznavour, Alain Delon, el torero Dominguín y Linda Cristal. También Rudolf Nureyev, que bailó tango y flamenco en la pista.

Cristina Civale: ¿Qué te acordás del ambiente de Mau Mau a diferencia de otros espacios que vos recorriste en los 60? Mario Salcedo: Lo que pasó en Mau Mau fue algo increíble, una especie de vuelta de hoja. Lo que se vivía era la autenticidad. Ahí nadie era de mentira, porque los que tenían billetes tenían dinero de verdad, y ellos permitían a todo tipo de invitado que viniese guardando los modales, la elegancia. Podía entrar cualquier persona que pasara el filtro de Fraga. Si ibas bien vestida no le importaba de dónde vinieras ni quién fueras. Mau Mau marcó una diferencia en este sentido, además de la música, que, de

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MS: Es muy difícil de explicar. Yo soy un tipo de clase media, un burguesito de clase media, educado, allegado a las artes, y yo no tenía ningún problema en deambular por ahí porque eso era muy interesante. CC: En paralelo a lo que sucedía en Mau Mau, al circular por la ciudad de Buenos Aires podíamos identificar a los hippies, los rockeros que cantaban en español, Los Náufragos, “los pinchetos”, había distintos grupos que circulaban por la noche porteña. ¿Cómo se daba esa transversalidad de distintas bandas o tribus o faunas, como podríamos llamarlas hoy? MS: Estaban muy bien divididos y se respetaban unos a los otros, e inclusive se visitaban. Existían lugares

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60