__MAIN_TEXT__
feature-image

Page 143

FRANCISCO KRÖPFL*

antecedentes e inicios de la música electrónica en argentina

Dentro del ámbito artístico argentino, y particularmente entre los compositores de las generaciones más recientes, todavía se desconocen en gran parte los comienzos de la aplicación de tecnología electrónica en la música contemporánea. En esta presentación voy a referirme de manera sucinta a este tema y a algunos de sus antecedentes en Europa. En las décadas de 1920 y 1930 comenzó a proliferar en Europa y Estados Unidos la construcción de instrumentos musicales de conciertos electrónicos –como el Theremin, el Trutonio o las Ondas Martenot, entre otros–, gracias al invento de la válvula electrónica que permitía la generación de sonido y la amplificación. A ese impulso se sumó también el perfeccionamiento del micrófono y de los medios para grabar el sonido. En Alemania y Francia, muchos compositores comenzaron a crear obras que incluían este tipo de instrumentos; entre ellos, Paul​Hindemith y Arthur Honegger. Si bien estos instrumentos podían generar nuevos sonidos, la música en sí no se apartaba de los estilos habituales de estos compositores. No fue sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial que apareció un nuevo criterio de creación sonora, un nuevo interés por la experimentación con nuevos medios sonoros. En Francia, el ingeniero y músico Pierre Schaeffer comenzó a experimentar con un nuevo arte sonoro que él llamó “música concreta”: sonidos de cualquier origen, tomados del ámbito cotidiano (ruido de pasos, voces, lluvia, etc.), eran grabados a través de micrófonos y luego organizados en montajes. Estos sonidos grabados se procesaban de diversas formas: cambiando la velocidad de reproducción, invirtiendo la cinta y reproduciendo el sonido de atrás hacia adelante, procedimientos que podríamos denominar primitivos. Cabe asociar esta estética con el futurismo, que ya había realizado sus propias experiencias sonoras en las primeras décadas del siglo pero con sonidos acústicos –en esa

época todavía no existía la amplificación– generados a través de grandes cajas. En sus inicios, la música concreta se asociaba con la estética dadaísta. A diferencia de los nuevos instrumentos musicales electrónicos, que se utilizaban en el contexto de un concierto, la música concreta se realizaba en los laboratorios, de la Radio France, por ejemplo, y eventualmente, más tarde, se reproducían en conciertos mediante parlantes. Todo esto sucedió entre fines de la década de 1940 y principios de la de 1950. En la misma época, en la Radio Colonia de Alemania, surgió la música electrónica, una experiencia muy distinta y con criterios totalmente diferentes. Sus creadores o iniciadores fueron Herbert Eimert, un compositor alemán de avanzada edad, y luego Karlheinz Stockhausen, que fue l’enfant terrible de la música electrónica. A mediados del siglo XX nos encontramos, entonces, un universo musical donde los sonidos se generaban electrónicamente. En la etapa inicial, los sonidos se sintetizaban a partir de materiales básicos llamados “ondas sinusoidales” –sonidos puros– del espectro sonoro. Los sonidos puros mezclados podían dar lugar a una variedad de timbres, de colores sonoros que, en general, evitaban la imitación de los sonidos conocidos producidos por los instrumentos convencionales, por los sonidos o ruidos de la naturaleza y de la cotidianidad. Hay que tener presente que los compositores que iniciaron la música electrónica venían practicando las últimas tendencias de la música contemporánea de los años 50. Sus búsquedas –en el orden melódico, armónico y rítmico– se encaminaban puntualmente a resolver en el laboratorio problemas que eran difíciles de solucionar por medio de la interpretación instrumental. Particularmente el ritmo, que era muy complejo en

143

Profile for MALBA

Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60