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11 Programa del 1er Festival de Música Contemporánea para el CLAEMITDT. Buenos Aires, 1962. El evento se lleva a cabo en el Museo Nacional de Bellas Artes con motivo de la Exposición Internacional de Escultura. Departamento de Diseño del ITDT. Dirección y diseño gráfico: Juan Carlos Distéfano.

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Hicimos trabajos muy diversos y desarrollamos equipos inéditos para aquel entonces. Por ejemplo, desarrollamos un aparato único en el mundo que consistía en una cartulina negra de 19 cm de ancho y de cualquier longitud, unidos el principio y el final, que podía recibir la grabación de cinco bandas. Es decir, cinco series de sonidos autónomos con formas distintas en el tiempo, según cómo estuvieran recortadas en la cartulina. Una vez que estaba recortado todo, no teníamos que ocuparnos de la forma, y ya componíamos a cinco pistas. En este sentido, el objetivo era automatizar los procedimientos y evitar el corte de cinta. Entre las cosas que construimos en el laboratorio hay que destacar la cámara de reverberación, inédita en el país hasta ese momento. Mediante investigación y un estudio muy complejo, creamos un recinto cubierto de azulejos para que cualquier sonido que uno enviara allí se pudiera medir y cambiar, cubriendo todo el rango de frecuencias. El procedimiento era el siguiente: enviábamos un sonido –de percusión, por ejemplo; un clic, que es un sonido particular– a un parlante que estaba adentro del recinto. Allí había también un micrófono que captaba ese sonido, pero transformado por la reverberación de la cámara: un clic que duraba apenas un instante y, luego de pasar por la cámara, llegaba a la consola al cabo de diez segundos. Mediante ese procedimiento conseguíamos un sonido más largo y más complejo. La obra Diálogos, que grabé en el año 1964, es una pieza que dura seis minutos y está compuesta totalmente con sonidos cortos, que se escuchan en algún momento, pero, a la vez, mezclé una cantidad grande de sonidos que ya estaban procesados. Una de las ventajas que vi en ese momento en esta nueva música fue que

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uno no dependía de la duración de la respiración de un instrumentista, así que podía hacer sonidos muy largos, que son la base de los sonidos de Diálogos. En Diálogos se perciben, por un lado, los procesos largos que parecen vientos y, por otro, los sonidos cortitos que habían entrado al principio en la cámara de reverberación. La curva de la intensidad en función del tiempo de la pieza estaba concebida a priori. En 1965 hicimos un gran avance en el laboratorio al rediseñarlo según un concepto ergonómico. El compositor sentado en una banqueta podía alcanzar cualquiera de los aparatos y manipularlos cambiando valores, por ejemplo. De esta manera se facilitaban los procesos de composición cambiando las conexiones en la botonera. Terminada la composición, podía grabarse incluso en tres grabadores. Unos años más tarde, en 1969, realizamos con Fausto Maranca, Jorge Agrest y Jorge Menyhart, joven estudiante de mecánica, un proyecto para el Centro de Arte y Comunicación (CAyC), cuyo director era Jorge Glusberg. Fue la primera experiencia con música electrónica realizada en vivo y en tiempo real. Glusberg había estado en Japón, y allí había presenciado una experiencia de música electrónica en vivo. Es decir, aparatos que eran controlados por músicos o técnicos sentados frente al público. Glusberg fue el organizador de la Décima Exposición de Arquitectura en Buenos Aires, que se presentó en el Cine Teatro Ópera, y que reunió varias de esas experiencias de la vanguardia del momento, incluida la presentación del aparato que habíamos diseñado. Corría el año 1969 y ya existía el Instituto Di Tella con su laboratorio de música electrónica, donde se originaron muchas experiencias. Allí yo estaba a cargo de la enseñanza de composición con medios electrónicos. El laboratorio del Di Tella fue la

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60