__MAIN_TEXT__
feature-image

Page 156

14 Fernando von Reichenbach opera el panel de centralización en el CLAEM-ITDT. Buenos Aires, 1969. Su concepción original posibilita la interconexión de entradas y salidas de dispositivos.

14

continuación del Estudio de Fonología, solo que muy bien financiado. Cabe recordar que el Estudio de Fonología Musical fue una aventura de bolsillos vacíos. Los sueldos o las becas que obteníamos iban directamente a la construcción de los aparatos. En cambio, el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM), que era el área musical del Instituto Di Tella, tuvo un apoyo económico importante, financiado por la Fundación Rockefeller. Todos los aparatos se compraron en los Estados Unidos, y el ingeniero Fernando von Reichenbach, jefe técnico del laboratorio, luego les agregó inventos propios. Es importante destacar la gran contribución que hicieron los becarios del CLAEM al desarrollo y difusión de la música electrónica en Latinoamérica. Algunos de ellos participaron en la experiencia del CAyC en el Teatro Ópera. Para el proyecto de la sala del Ópera, por ejemplo, actuaron simultáneamente doce músicos que ya tenían preparado su material y podían realizar transformaciones a través de las diversas unidades del equipo en tiempo real. El resultado fue una creación sonora conjunta de gran impacto en el público, con una multiplicidad de sonidos reproducidos a través de la sala del teatro. Hicimos otras cosas muy complejas, pero no viene al caso desarrollarlas en este contexto por las farragosas descripciones técnicas que implican. Para la misma época, Frank Memelsdorff, director de Agens, departamento de publicidad integral de la empresa Siam-Di Tella, nos pidió que le resolviéramos los problemas técnicos y sonoros de la exposición organizada por el Di Tella en la Rural. Fausto Maranca y el equipo técnico del laboratorio diseñaron y construyeron seis proyectores automatizados para el evento. Este trabajo se realizó bajo un convenio entre la UBA y Siam-Di Tella. La exposición obtuvo el primer premio al mejor stand de ese año.

156

Otro proyecto en colaboración entre la UBA y el Di Tella fue un audiovisual sobre Flash Gordon, que se realizó para la Bienal Mundial de la Historieta a partir de un pedido de Oscar Masotta. Oscar me dio la libertad de elegir las imágenes. Hay un parentesco entre la historieta y el audiovisual. Ambos se basan en imágenes fijas y son formatos en secuencias. En el caso de la historieta, las secuencias se leen en el tiempo, un tiempo libre, no predeterminado. En el caso del audiovisual el problema es que es necesario medir los tiempos de lectura de las imágenes y los textos. La idea fue hacer un audiovisual que tomara uno de los relatos. En este caso, “En el reino helado”. Trabajábamos juntos con el ingeniero Fernando von Reichenbach, que en ese momento formaba parte del laboratorio del Di Tella y era un gran inventor y creador de cosas increíbles. Para este proyecto se armó todo un equipo de investigación semiótica. Intervino Juan Indart, uno de los especialistas en semiología en ese momento. Había un problema que teníamos que resolver, y tenía que ver con lo siguiente: ¿cuánto tiempo necesitaba la gente para leer el texto? Con ese parámetro resuelto, podíamos tener la secuencia rítmica de la pieza. Fue un trabajo complejo que demandó conjugar la opinión de todos respecto a la cantidad de tiempo que necesitaba cada imagen para ser leída por el espectador. Un criterio utilizado, por ejemplo, fue dividir las imágenes en sintéticas y analíticas. Las sintéticas eran las que no necesitaban tiempo: solo bastaba con una exposición de dos segundos para comprenderlas. En cambio, las analíticas eran aquellas imágenes que requerían un recorrido visual para entender lo que pasaba. De esa forma organizamos el tiempo total, además de los tiempos de lectura. El audiovisual se proyectó durante la Primera Bienal Mundial de la  Historieta con seis proyectores de diapositivas y en tres pantallas.

Profile for MALBA

Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60