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5 Sillón Costilla con patas en cruz y apoyabrazos para Interieur Forma SA. Buenos Aires, c. 1960. Con ciertas modificaciones al sillón Costilla original (c. 1950), esta reedición de madera, metal y cuero exhibe una influencia notable de los productos Knoll. Diseño de producto: Martín Eisler.

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Por entonces, la Leggera italiana, la lámpara de Coderch –que fabricaba SC– y los diseños modernos buahausianos que Interieur comenzó a importar bajo licencia de Knoll Internacional a partir de 1961 eran los primeros diseños internacionales que se producían localmente en pequeñas series: “Al comienzo, sobre todo, trabajábamos con talleres: carpinteros, matriceros, tapiceros, chapistas”, comentaban Aczel y Ciaglia. CM: Siempre se habla del sillón BKF como el mojón cero del diseño moderno local. Aunque con otro lenguaje formal bien diferenciado, podríamos considerar el sillón Costilla de Martín Eisler y el sillón Curvas de Susi, ambos de la primera mitad de los años 50, como sucesores en esa tipología, realizados respectivamente por Eisler y Aczel desde su estudio. Susi Aczel: Empecé con Eisler en el año 1952, después seguí trabajando con él en Forma San Pablo. En ese momento la escena de diseño en Argentina era mucho más importante que la de Brasil; acá estaban los estudios Six, Loos y Harpa. Realmente el desarrollo argentino en diseño era muy importante, y la ciudad de Buenos Aires era vigorosa. San Pablo en 1954 estaba muy por detrás nuestro. Fue una experiencia muy buena. Al poco tiempo Eisler tuvo contacto con Knoll, tomamos la licencia para Brasil y en el año 1961 inauguramos en Buenos Aires nuestro showroom con una presentación en el Museo de Arte Moderno, dirigido por Rafael Squirru. Trajimos ocho esculturas de Harry Bertoia, expusimos productos hechos por nosotros en el noveno piso del Teatro San Martín, donde funcionaba el Museo. Fue el comienzo del diseño de Knoll en Argentina y tuvo sus afiches en la calle. CM: Existía una gran relación con las agencias de publicidad, donde había artistas de fuste, por caso Polesello. A propósito, quería preguntarle a Jorge sobre la lupa que

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tenían en la puerta de entrada de Colección, y que tiene tantas anécdotas detrás… JC: Éramos amigos de Polesello y de muchos artistas del momento, siempre estábamos persiguiendo una meta artística. Cuando conseguimos la licencia de Herman Miller, Rogelio (Polesello) hizo una exposición en la calle Florida, y se nos ocurrió que hacer la puerta del local con una lente de gran tamaño iba a ser algo… realmente novedoso. Lo hizo. Lo cierto es que dentro de nuestro showroom, en el tercer piso de la calle Florida y Paraguay, teníamos el famoso símbolo que diseñó George Nelson, la “M” de Miller, que se veía agrandado y deformado por la lente. Solsona, que trabajaba en el edificio, nos decía: “Muchachos, saquen esa "M" y pongan la autóctona del Martín Fierro”. Como ustedes saben, según los vientos que soplan en Argentina… Pero no le hicimos caso [risas], seguimos adelante y pudimos superar los temporales. Luego nos mudamos de ese lugar donde teníamos la lupa de Rogelio en la puerta de entrada, maximizando la M de Miller. Y para inaugurar el nuevo local, con el mismo espíritu de convocar artistas, le pedimos una tarjeta de invitación a Luis Wells. Medium, de Sergio Golova, era la agencia de publicidad que nos proveía la comunicación creativa. Estaba llena de gente talentosa, y en ese momento ingresó el “conscripto Rogelio”. Allí trabajaban Rómulo Macció, Luis Llinás, Luis Wells, y otros más. Realmente fue muy importante, ahí se generó la amistad con Rogelio para llegar a esta concreción en 1969. Fui amigo muchos años de Polesello, y no pensé nunca que todo lo que vi en la muestra Polesello Joven cupiera adentro de esa cabeza, realmente. CM: Quería que recordaran cómo gravitaba en los 60 una actividad sobre la otra: estaban todos cerca del Di Tella

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60