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RUBÉN FONTANA, JOSÉ MARÍA HEREDIA Y MARTÍN MAZZEI. MODERADOR: ALAN NEUMARKT

agens, servicios de diseño para industrias siam di tella

Torcuato Di Tella llegó a la Argentina en barco, como tantos inmigrantes, en 1905, y con cerca de dieciocho años de edad creó una compañía que se convirtió en la empresa metalúrgica metalmecánica más grande de Sudamérica de su época. Siam significa Sociedad Industrial de Amasadoras Mecánicas, y ese nombre representa el primer producto que desarrollaron. Torcuato falleció joven, pero su hijo Guido continuó a cargo de la empresa. Guido Di Tella, ingeniero de profesión y quien luego sería político y canciller, convocó en 1961 al arquitecto Próspero E. Poyard para dirigir Agens, la agencia cautiva de la empresa, con el objetivo de atender todos los temas del proyecto de diseño publicitario. En este sentido, Rubén Fontana, Martín Mazzei y José María Heredia nos brindarán sus aportes para reconstruir la historia de una de las agencias de publicidad más emblemáticas de ese período. Alan Neumarkt: Rubén, ¿cómo podrías describir el espíritu inicial de la agencia cuando comenzaste a trabajar? Rubén Fontana: Yo llegué de manera casual. Había desarrollado un oficio que en algún momento necesitaban cubrir y entonces me convocaron. Más allá de esa circunstancia, Agens fue un espacio totalmente particular para la época. Contradecía prácticamente todos los criterios de la típica agencia de publicidad. La sala de arte era muy grande; si no recuerdo mal, tenía veintidós mesas: dos en el frente, donde estaban el director, que administraba y distribuía las áreas para los diseñadores, y su secretaria. Después había cuatro filas de cinco mesas. Este espacio estaba ubicado en un sótano de la calle Sarmiento entre Maipú y Esmeralda. Era un lugar muy singular, no solamente por las características de las empresas a las que debimos atender, sino por los participantes involucrados en el proyecto Di Tella.

Martín Mazzei: En mi caso, me convocó un compañero, Néstor González. Anteriormente había trabajado en otra agencia que se llamaba Camera. Había comenzado muy joven, tenía apenas dieciséis años y trabajaba medio día porque estaba terminando el secundario y debía ingresar a la facultad. Aquel compañero había entrado en Agens y necesitaban un armador, entonces decidí presentarme. Cuando entré, me tomó Pino Migliazzo (también conocido como Pino Milás), el jefe de arte de ese entonces, y cuando vi los veintidós tableros, un laboratorio fotográfico, una sala contigua de redacción, un departamento de diseño industrial, dije: “Esto es la facultad”. Realmente postergué la universidad. Ingresé al mismo tiempo que otros dos diseñadores, Martín Lobo –luego cineasta– y Agustín Di Sciacio. Lo primero que descubrí en Agens fue un libro que circulaba por la sala de arte, era de Josef Müller-Brockmann y hablaba sobre la retícula y la composición del módulo en el espacio, entre otros conceptos. Eso era descubrir el diseño, era descubrir un orden. A partir de ahí se terminó la polución visual que había visto en otras agencias, porque empecé a comprender que era la primera identidad corporativa que se hacía para una empresa. Se utilizaba un mismo tipo de letra llamada News Gothic y recortábamos a mano los titulares, ni siquiera había Letraset. Un estudio fotográfico nos preparaba los fotolitos y de ese forma armaba los originales que hacían los diseñadores ya establecidos como Rubén Fontana, José María Heredia, América Sánchez, Pablo Mesejean, por citar algunos. En el año 1963 me quedó pendiente la facultad, pero veinte años después, en 1983, Guillermo González Ruiz me llamó para participar de la creación de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires, junto con Rubén Fontana, Gustavo Pedroza, Alfredo Saavedra y Ronald Shakespear, entre otros. Es decir, ingresé a la facultad veinte años después, pero para mí Agens va a seguir siendo la universidad.

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Profile for MALBA

Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60