__MAIN_TEXT__
feature-image

Page 279

VERÓNICA DEVALLE

la investigación académica como soporte para la difusión del diseño

Este texto acompañó la proyección del documental Diseñadores argentinos, realizado entre enero de 2014 y enero de 2015, financiado por BACUA, producido por Rosalía Albistur y dirigido por Luis Campos. En mi caso, hice las entrevistas en torno a los siguientes interrogantes, que funcionaron como el disparador del proceso de investigación: ¿Por qué puede haber diseño con una industria en crisis? ¿Cómo se construye la relación entre diseño, arte e industria en países como Argentina? ¿Cuándo surge en nuestro país y qué razones lo explican? El documental proyectado en el evento, así como su correlato a partir de este escrito buscan dar cuenta de las particularidades del diseño en la Argentina teniendo en cuenta sus tempranos comienzos, hacia los años 40 del siglo pasado, con especial énfasis en la década de 1960. Las características que asumen los diseños en aquellos años en Argentina pueden comprenderse mejor si se analizan los antecedentes y el contexto en el que se desplegaron. La enumeración de los principales rasgos que asumen los diseños a lo largo de la década no pretende señalar la superioridad de algunos sobre otros. Se trata simplemente de recordar algunos hitos de una formación histórico-social que permitió, entre otras cosas, el crecimiento y la consolidación de los diseños locales. En términos económicos, el modelo desarrollista había buscado soluciones a problemas estructurales de la economía –como el deterioro de los términos de intercambio en el comercio internacional– al apostar a la industrialización de las materias primas y a la sustitución de las importaciones. De alguna manera, había mantenido la política peronista de industrialización y ampliación del mercado interno, aunque logró una apertura al mercado internacional en el nuevo contexto que siguió a la Segunda Guerra Mundial.

Políticamente, esta apertura se inscribió en un mundo bipolar, marcado por el ritmo de una creciente Guerra Fría y por el apoyo de los países emergentes al bloque soviético o americano. En la nueva hegemonía internacional, Argentina comenzó a alinearse con los Estados Unidos por primera vez en su historia. Esto implicó acomodarse a una economía que no era complementaria sino claramente competitiva (por las características agrícolas de ambos países), así como también formar parte de un continente que buscaba encolumnarse en el American way of life. El liderazgo político y económico vino asimismo acompañado de una nueva formación sociocultural. Esto incluía otro imaginario de sociedad y de valores, y otro estilo de vida que iría permeando la vida cotidiana. En la instancia más superficial, en nuestro país la apertura hacia Estados Unidos se hizo evidente en el ingreso de nuevos productos culturales que se sumaban al cine hollywoodense o aportaban nuevos referentes musicales, artísticos y de entretenimiento. Se estaba asistiendo, en definitiva, a un liderazgo político diferente que inevitablemente tocaba el plano cultural. Las principales ciudades de Argentina renovaban sus consumos culturales y, de la mano de la televisión, se actualizaba la pregunta por los medios y los consumos masivos. El marketing llegaba al mismo tiempo que las corrientes norteamericanas de diseño y publicidad. La “Escuela de Madison Avenue”, bautizada acertadamente por Guillermo González Ruiz,1 mostraba una forma inédita de trabajo publicitario: la articulación entre imagen y concepto. En el mundo, la comunicación visual ganaba terreno y revistas como Life, Time y Harper’s Bazaar, entre otras, se distribuían por toda América bajo un programa de acercamiento político pero fundamentalmente de intercambio cultural. En Argentina, referentes como Ricardo De Luca, Hugo Casares o David Ratto

279

Profile for MALBA

Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60