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12 Mobiliario plástico y modular de Rodrigo Diseño SCA y Prodix SRL. Buenos Aires, 1970. Las investigaciones de su autor aplicadas al plástico reforzado lo llevan a construir desde un barco y cubiertas para techos hasta mobiliario. Su silla modelo 1001 es seleccionada por el CIDI para ser expuesta en la 3a Bienal de Diseño Industrial de Yugoslavia. Rodrigo es egresado de la FAU-UBA, institución en la que ejerce la docencia; también enseña en el Politécnico de Milán y en el Instituto de Diseño Industrial de Venecia. Diseño de producto: Ismael Rodrigo.

13 Mario Mariño en el CEPAD (Centro de Proyectos Avanzados). Buenos Aires, 1969. Creado junto a los ingenieros Pedro Backis y Héctor Ferrari, el estudio tiene como objetivo el desarrollo de equipamiento para el Instituto Antártico Argentino. Una de sus obras más ambiciosas es un hangar para helicópteros compuesto por piezas modulares de plástico reforzado con fibra de vidrio, emplazado en la base Marambio desde 1970. Con 30 m de largo, 27 m de ancho y 11 m de alto, llega a ser la construcción de PRFV más grande del mundo.

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A la par de estos sucesos importantes para la historia del diseño, la empresa Siam había conformado dos departamentos internos dentro de su propia agencia publicitaria, Agens: el de diseño industrial y el de diseño gráfico. Dirigida inicialmente por el arquitecto Próspero E. Poyard, fue sucedido por un joven Carlos Méndez Mosquera que, a pesar de su edad, ya contaba con antecedentes académicos y profesionales muy importantes. En los años 60, Méndez Mosquera dirigía además Cícero Publicidad – creada en 1954, era la primer agencia publicitaria moderna que proyectaba sus anuncios bajo los parámetros del diseño–, y junto a Lala Méndez Mosquera había iniciado en 1963 la publicación de la revista Summa, que hasta su tercer número fue producida bajo la dirección del matrimonio Méndez Mosquera. A partir de allí, y en manos de la talentosa Lala, Summa supo construir un universo donde arquitectura + diseño eran los protagonistas. Continuaría la dirección de Agens el notable Frank Memelsdorff, quien contribuyó a instalar la cultura del diseño en el interior de una empresa. En forma paralela, tanto Agens como el ITDT iban incorporando a jóvenes diseñadores que se destacarían como referentes del diseño latinoamericano en las siguientes décadas: desde el mismo Memelsdorff hasta los hermanos Shakespear, Juan Carlos Pérez (América Sánchez), Guillermo González Ruiz, entre tantos otros. Con la disolución del ITDT y la caída del emporio Siam, los integrantes de Agens y del Departamento de Diseño Gráfico del ITDT fundaron sus propios estudios. La suerte de esta empresa, insignia de nuestra industria nacional, señalaba así las debilidades de un modelo económico más abierto al comercio exterior y a una competencia que el país no siempre podía afrontar. Así y todo, políticas que apostaron al mercado interno continuaron hasta el golpe cívico militar de 1976. Desde ese momento, la matriz

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productiva del país se hizo añicos y marcó la suerte del diseño industrial con un panorama profesional cada vez más limitado y menguante. No es una exageración decir que, en los años 80 y fundamentalmente en los 90, en Argentina el diseño industrial sobrevivía solo dentro del ámbito universitario. La herencia de los años 60 En cuanto al diseño gráfico, a los referentes que hicieron escuela en el ITDT y en Agens hay que sumar los trabajos de Juan Caballero, Héctor Compaired (Kalondi), Juan Gatti, Edgardo Giménez, Nicolás Jiménez, Gustavo Pedroza, Jorge Sarudiansky y Oscar Smoje. Luego del desmembramiento de Siam, Guillermo González Ruiz se asoció con Ronald Shakespear, continuación del estudio predecesor que incluía a Carlos Méndez Mosquera como socio, y Distéfano hizo lo mismo con Rubén Fontana. Los años 70 muestran el diseño gráfico como una profesión ya consolidada y al servicio de las empresas y del Estado. El plan visual para Buenos Aires del año 71 (González Ruiz/Shakespear) es un ejemplo de esto. Los trabajos citados traslucen la solidez disciplinaria, el profesionalismo y la presencia de un lenguaje visual nuevo pero a la vez clásico, preciso y estratégico. La década de 1970 fue definitivamente el momento de expansión del diseño gráfico, la consolidación de una nueva propuesta de comunicación visual en la calle y también el inicio de las tempranas emigraciones hacia Europa y Norteamérica. Jorge Frascara, después profesor e investigador de la Universidad de Alberta (Canadá) y presidente de ICOGRADA, viajó a Canadá por aquel entonces, y diseñadores y comunicadores jóvenes como América Sánchez, Mario Eskenazi, Norberto Chaves, Ricardo Rousselot, Carlos Rolando y Frank Memelsdorff viajaron hacia España, para luego transformarse en importantes referentes del diseño europeo. No solo los impulsaron

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60