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como Miguel Brascó, Oski y Quino; fotógrafos como Sara Facio y Alicia D`Amico; directores de cine consagrados como Manuel Antin. Como complemento de ese ying-yang, una gran cantidad de figuras fueron promovidas por la publicidad, como los citados Distéfano, Puenzo, Solanas, Juan José Jusid, Eliseo Subiela, Alberto Fischerman y el grupo de los cinco en cine: Alberto Ure, Jorge Schussheim, Guillermo Saccomano y Norman Briski, entre muchos otros. El desarrollo industrial, con nuevos productos y el avance de empresas argentinas, permitió su crecimiento como verdadera industria cultural, capaz de ofrecer trabajo, capacitación, e ingresos con continuidad superiores a los de otras actividades creativas (periodismo, historieta, el mismo cine). Una “exportación” de talentos que seguiría a lo largo del tiempo. Epílogo Las sucesivas crisis de los años 70, mundiales y locales, cambiaron la forma de vivir, mirar el futuro y hacer publicidad. El marketing superó el instinto y los temores de los anunciantes se trasladaron a una pérdida de audacia general. A esto se le sumó una dictadura salvaje, un antes y un después en la Argentina, con miedos, exilios, desapariciones y muertes. Que una agencia contratara a un diseñador gráfico se hizo cada vez menos frecuente, salvo para algunos trabajos específicos de desarrollo de identidad visual, pero esos trabajos eran y son generalmente encargados por el cliente directamente, sin mediación de la agencia. La creatividad visual volvió entonces a ser responsabilidad de los directores de arte de agencia, trabajando in house, sin el costo de contratar a alguien externo y consagrado. Edgardo Giménez sería convocado excepcionalmente, como en el recordado aviso de Publimen para Olivetti en 1977, para el que pintó un paisaje sobre una máquina de escribir donde graficó un titular poético: “La escritura es la imagen del pensamiento”. A fines de los 80 y principios de los 90, ya con la carrera de Diseño Gráfico en la UBA, se comenzó a tener diseñadores recibidos en Buenos Aires (anteriormente se formaban en la UNLP y la UNCuyo), que trabajaban en agencias como directores de arte. El diseño gráfico también en esos años se alejó de la publicidad, al punto de que trabajar en una agencia no era muy bien visto. Algo erróneo, dado que en un país como Argentina, donde no hay un mercado súper especializado, se trata de una fuente genuina de trabajo, expresión y experimentación. Después, estas dos disciplinas en las que Argentina se destaca siguieron sus caminos respectivos con algunos acercamientos.

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Los tan mentados años 60 fueron únicos. Marcaron un capítulo inédito en calidad, audacia y riqueza de nombres, y muchos trabajos en su mayoría olvidados en función del vértigo y la gran cantidad de piezas producidas. Una época que, a partir de este breve texto, creemos importante rescatar e investigar. La época en que el diseño gráfico estuvo más cerca que nunca de la publicidad. Y viceversa. 1 Además de sus trabajos para Alpargatas, Molina Campos realizó piezas para Mobiloil y Panagra, y en Estados Unidos creó incluso un personaje (el Screw-driver) para campañas gráficas de Shell. 2 Diseñador de las cubiertas para Editorial Hachette, de las colecciones Naranja y Evasión de novelas policiales (1949-53) y de cuentos infantiles, premiado por la ONU con su afiche PAX (1948) y de frecuente tarea en Brasil. 3 La cabeza creada por Mauzan tuvo vigencia hasta fines de los años 60, cuando un cambio en la estrategia de comunicación en la empresa provocó que los objetos fueran retirados de las farmacias y arrojados a lo que hoy es la reserva ecológica en la Costanera Sur. El diseño es retomado por la marca en la primera década del siglo XX, considerado un ícono de la cultura popular argentina. 4 Un término de oficio: las carreras de diseño existirían recién a partir de la década de 1960, como la de la UNLP en 1963. La primera diseñadora gráfica en recibirse en el país egresó de la UNCuyo, en 1966. Fue Haydée Stritmatter, recibida el 24 de octubre de 1966. Conmemorando este hecho, se celebra el Día del Diseñador. 5 “El caso del oso creativo”, en Boletín Publicitario, año X, nº 65, noviembre de 1968. 6 Es especialmente recordado el trabajo para el diario Noticias, en 1973-74. 7 “En los estadios cantan los jingles publicitarios”, se asombró el investigador inglés Mark Tungate en su El universo publicitario, una historia global de la publicidad, trad. Mariano Peyrou, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2009. 8 Antes de la llegada de Mc Donalds y Burger King, será la local Pumper Nic la primera en incorporar cajas con formas de distintos animales, diseñadas por Luis Cedrés. 9 Referían a las campañas de Commander (Muy exagerados…), Master 91's (Sea infiel) y L&M (Marca su nivel). 10 Con los años, el mínimo de duración para un comercial se subió a diez segundos. 11 Gaceta del espectáculo, 17 de enero de 1967: “2213 fp [films publicitarios] hechos en 1966”. 12 Las oficinas vidriadas de Cícero en el piso 23 serán locación ocasional de spots de la agencia y del film Pajarito Gómez, una vida feliz (Rodolfo Kuhn, 1965). Los títulos y la gráfica de la película son obra de González Ruiz. 13 El personaje aparecía pronunciando las palabras mágicas: “Ni… Nip… An… Iraf”, deconstrucción del nombre del diseñador del auto, Pininfarina.

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60