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1 Lidy Prati y Amancio Williams sobre las bóvedas cáscara del Pabellón de Bunge y Born en la XXIII Exposición Internacional de Ganadería, Agricultura e Industria, en el predio ferial de la Sociedad Rural Argentina. Buenos Aires, 1966. Proyecto arquitectónico: Amancio Williams. Diseño arquigráfico: Lidy Prati. 2 Revista Artinf – Arte Informa nº 1. Buenos Aires, 1970. La diagramación de la edición cultural creada por Lidy Prati, Germaine Derbecq, Silvia de Ambrosini y Odile Baron Supervielle. Diseño gráfico: Lidy Prati. 1

Primeramente se designa el nombre del estudio (o de la industria); en segundo término, el profesional titular y, en la medida en que se tiene la información, las integrantes del equipo. Se hace hincapié en el titular o los titulares sobre los que recaen las relaciones y las responsabilidades empresariales con los comitentes y los proveedores, la responsabilidad financiera-contable-impositiva-previsional del estudio, los costos de estructura e infraestructura, los costos de divulgación (exposiciones, publicaciones, entre otros), la decisión final sobre el proyecto, las responsabilidades legales, entre otras. Si bien el trabajo de diseño es un trabajo colectivo, debe entenderse desde un orden de responsabilidades y compromisos. En el cine el desglose tan minucioso de los créditos es un muy buen ejemplo de una producción colectiva reconocida. De ninguna manera el trabajo está completo, es provisional y está abierto. Aunque la información fue atentamente relevada, está disponible para la revisión por posibles errores o inconsistencias. Una vez identificadas y estudiadas algunas referentes, se definieron cinco nodos en los que convergen los proyectos de diseño realizados por mujeres en la década de 1960: 1. Las mujeres proyectistas que trabajaron en agencias o estudios liderando el proyecto. 2. Diseñadoras que proyectaron en instituciones. 3. Mujeres que proyectaron en la industria (in-house designer). 4. Argentinas que fueron a estudiar a HfG Ulm. 5. Primeras estudiantes y graduadas de las carreras de Diseño en Mendoza y en La Plata.

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Se constata que en ese período se desarrolló una actividad multifocal de diseño y se dio la paradójica circunstancia de que esos nodos no necesariamente se vincularon. Los encuentros se daban en forma de bypass o eran relaciones supraestructurales con la única coincidencia de participar del mismo contexto socio-económico. El CIDI fue el punto de encuentro donde circulaban y se relevaban, a través de los premios y selecciones, las tendencias que marcaban los estándares de homologación, tanto en diseño industrial como gráfico. Hay documentación que demuestra una importante participación de mujeres en las convocatorias. Hubo múltiples fuentes de información sobre la HfG Ulm y las posibilidades para alumnos extranjeros de asistir a los cursos. El Instituto Di Tella fue un lugar de apertura e innovación que abría los límites del proyecto, mencionado por varias referentes como Lala Méndez Mosquera, María Luisa Colmenero, Sara Torossian y Anne Van Ditmar. Las visitas a presentaciones les resultaban siempre sorprendentes y estimulantes. Proponemos a Lidy Prati como un puente con la década de 1950. Si bien no se la puede considerar como una referente, su pertenencia al grupo Arte Concreto-Invención hace que sus propuestas gráficas sean la esencia de los principios de la modernidad que va a dominar cierta estética de la década que estamos analizando. Entre 1960 y hasta mediados de 1970, hace sus últimas intervenciones en diseño gráfico –que adopta como medio de vida–, con trabajos en diseño editorial, catálogos y afiches para exposiciones y stands. En 1963 diseña el afiche –y cuadro– para la muestra 20 años de Arte Concreto, organizada por el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, y en 1966 colabora con Amancio Williams en el stand de Bunge y Born

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60