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cartel para IKA se llevó a cabo en el Plaza Hotel, frente a la plaza San Martín. A una cuadra de allí instalamos nuestra empresa. Luego de tres años, la redimensionamos y nos fuimos a un lugar más acorde a nuestros deseos en Avenida del Libertador y Esmeralda. Hicimos otros trabajos para IKA y llegó también un gran encargo: el cartel de hora y temperatura para la terraza del Mercado del Plata (hoy Banco Ciudad), en la avenida 9 de Julio. Encargamos e incorporamos equipos de Estados Unidos para dar la hora y la temperatura, reemplazamos cuadraditos con lámparas e instalamos un sistema mecánico; no era digital, por supuesto. Cuando la temperatura no era correcta, nos llamaban para preguntar qué pasaba y debíamos explicarles que el medidor se encontraba en Aeroparque. Después de ese trabajo, hicimos la totalidad de la señalética y los murales integrados a la arquitectura de las sucursales del Banco Ciudad para el estudio de arquitectura de Justo Jorge Solsona. Trabajamos muchos años con ese estudio (hoy llamado MSGSSS). Además de estos grandes clientes, nos gustaba mucho atender pequeños trabajos porque nos daban una mayor posibilidad creativa. Un ejemplo fue el frente luminoso para una peluquería llamada Eros en la avenida Callao, aprovechando las mismas cajas de luz para que el mural fuera de doble faz, es decir, frente luminoso hacia la calle y mural decorativo luminoso hacia el interior. Ese trabajo, aunque pequeño, fue muy querido por nosotros porque reproducía la primera imagen que habíamos hecho. Otro trabajo fue un mural en las oficinas del diario Clarín, que en ese momento estaba sobre la avenida Corrientes. Realizamos numerosos proyectos, en algunos casos combinábamos Fototrama con otros materiales. Otro desarrollo muy querido fue la reproducción mediante el sistema Fototrama de un cuadro

de Johannes Vermeer, La encajera, que estaba en el frente de una casa de estampados manuales en la esquina de las calles Maipú y Charcas. Realizamos varios trabajos reproduciendo cuadros de pintores clásicos, especialmente, pintores holandeses, porque trabajaban con el claroscuro, que es lo que gustaba a Fototrama. Incluso habíamos empleado el uso del verbo “fototramar” para referirnos al proceso de producción por el cual convertíamos una imagen en un boceto cuadriculado que servía como esquema para la construcción de la imagen mural. Solíamos decir “Hay que fototramar este cuadro de Vermeer”, “Por favor, necesito que fototrames esta imagen”, “¿Ya le presentaste al cliente el diseño fototramado?”. Lo hicimos verbo. Nos habíamos apropiado y encariñado de nuestro proyecto. En 1969 el diseñador Pino Milas colaboró con nosotros realizando la primera papelería corporativa de Fototrama y algunos diseños para Olivetti que después se fototramaron. Para esta firma icono de aquel período realizamos la comunicación exterior, carteles de locales y fachadas, entre otros trabajos. En una ocasión, necesitaban poner su logo en la cima del edificio Brunetta, de 33 pisos, que se acababa de construir en la esquina de Suipacha y Avenida Santa Fe. Hicimos una prueba de Fototrama y les encantó. Sobre todo porque el montaje era muy sencillo y práctico. Las placas se subieron por ascensor, no hubo que construir ninguna estructura in situ. Otro aspecto de Fototrama que nos hizo tener mucho éxito fue que podía alquilarse. Los fototramas son reciclables. Hicimos cientos de carteles para YPF en todo el país. Fue el encargo más grande que tuvimos en Argentina. Incluso se montaron en Ushuaia, en la Patagonia.

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60