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Nunca tuvimos reclamos por fichas caídas, a pesar de que fueran puestas a presión de manera manual. La posibilidad de alquilarse posibilitó muchísimos trabajos en stands y entradas a las exposiciones en la Rural, donde armábamos grandes paneles en un solo día. A finales de los 70, decidimos emigrar a Barcelona. Allí, en cierto modo, tuvimos que empezar todo de nuevo. Pero valió la pena porque, desde allí, era mucho más fácil llegar al mundo que desde Argentina. En aquel entonces no existían tantas facilidades en las comunicaciones como hay ahora. En Barcelona tuvimos encargos de otros países. Bajo el nombre de Fototrama S.A. producíamos la cartelería fototrama pero, más tarde, cuando nuestros servicios de diseño se diversificaron, el nombre de la empresa pasó a denominarse MetaDesign. Comercializábamos servicios y licencias por regalías por la producción y uso de Fototrama en otros países como Francia, México, Brasil y Japón. Este último caso fue un ejemplo inusual de una patente de tecnología argentina licenciada en aquel país. Ahí ya se puede decir que cumplimos el “sueño del pibe”. Nos encargaron, para la inauguración de los vuelos del Concorde, un cartel de veintisiete metros para las oficinas de Air France en los Champs-Elysées, cerca del Arco de Triunfo, lo cual requirió un permiso muy especial de las autoridades. Eso fue bastante extraordinario. Después el cartel se trasladó al aeropuerto de Niza, donde estuvo muchos años. Luego realizamos un cuadro luminoso gigante de Carlos III para la entrada de la exposición España: 200 años de tecnología en el Parque del Retiro de Madrid y recibimos un premio en el Concurso de Diseño Industrial Delta ’79 por el Fototrama montado en la Fundación Miró de Barcelona. Otros trabajos realizados fueron para la línea aérea Iberia, la Caja de Ahorros de Valencia, El Corte Inglés, Peugeot, Cinzano, JB y Philips, entre otros. Para nosotros, el diseño más destacado fue el Pabellón de la República de la India en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Los arquitectos Julio Pellicer Zamora y Cristina García Rosales se inspiraron en la cola del pavo real para simbolizar la identidad nacional de la India. Nosotros estuvimos a cargo la realización de la cubierta luminosa constituida por un mosaico luminoso cuya superficie era de 400 m2 y cuyo diámetro de 26 metros. La majestuosa cola poseía 129.600 fichas que fueron colocadas con gran rapidez y lograron lucirse en la noche al ser iluminadas en su cara posterior por tubos fluorescentes. Aquella imagen del pabellón se convirtió, de alguna manera, en el símbolo de la Expo ’92 y significó un hito para la historia de Fototrama. La prensa internacional la difundió convirtiéndola en un ícono de la exposición. Revistas como Time, Paris Match,

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Newsweek, Design, The European e Identity destacaron el trabajo realizado. Para ese entonces el sistema Fototrama tenía un gran reconocimiento a nivel mundial. Fue patentado en Argentina, España, Estados Unidos, México y Canadá. En Japón se distribuyó con el nombre de Digi-Lite® a través de la firma Letraset. Era una versión de Fototrama de pequeña escala para realizar carteles pequeños y casi como un juego. Los usuarios podían construir sus propios letreros domésticos como un “Lego visual”. Se hicieron kits para el cliente final que contenían bases, fichas y modelos para armar y cumplían la finalidad de ser un juguete, souvenir o regalo empresarial. La versatilidad del sistema ofrecía una amplia gama de colores para combinar. En Argentina disponíamos de una variedad de tonos para las fichas que luego ampliamos en España incorporando colores fluorescentes sensibles a la luz ultravioleta que se aplicaron principalmente en murales luminosos para discotecas y exposiciones. En cuanto al diseño de las fichas plásticas, éste permaneció inalterado, mientras que las rejillas de aluminio fueron rediseñadas en tres oportunidades. En nuestro país eran armadas con perfilería de aluminio, mientras que en España usábamos módulos de aluminio inyectado de seis por tres cuadrados de lado, unidos entre sí con tornillos para componer bandejas de Fototrama –en general de 1 o 1,50 m2–. El tercer rediseño de la rejilla consistió en bandejas de chapa galvanizada con perforaciones cuadradas realizadas por punzonado, que permiten la inserción a presión de las fichas. En este momento, junto a Fundación IDA, estamos en proceso de inyección de las fichas plásticas para recuperar carteles históricos. Con esta institución recuperamos todo nuestro patrimonio, tanto el archivo como las piezas de colección, para que sea consultado y promovido por las nuevas generaciones. Fototrama condensa nuestro esfuerzo por vincular el diseño gráfico al diseño industrial en un momento donde la renovación de la comunicación visual estaba en auge y requería un giro innovador. Nos gratifica haber formado parte de las exposiciones curadas por Ricardo Blanco como Siglo XX Argentina Arte y Cultura en el Centro Cultural Recoleta, 1999; Iconos de Diseño Francia - Argentina en el Museo de Arquitectura y Diseño, 2008 y Diseño Contemporáneo Visión Argentina en el Museum für Angewandte Kunst, Fránkfurt, Alemania, 2011, donde tuvimos un espacio protagónico. Además, que un cartel de Fototrama integre la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2001. Esto nos permite reconocer que cuando un proyecto excede sus alcances iniciales puede convertirse en un ícono de la cultura material.

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60