__MAIN_TEXT__
feature-image

Page 70

1 Tapa de la primera edición de Rayuela, de Julio Cortázar. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 1963. El escritor participa activamente de las decisiones gráficas para lograr un planteo acorde al contenido: “Una rayuela dibujada con tiza en una vereda o en un patio. Todo más bien pobre, gris, conventillo, día nublado, mufa”. Sus sugerencias sobre el motivo, la posición de la figura y los colores son transmitidas al editor Francisco “Paco” Urrúa. Dirección de arte: Julio Cortázar. Ilustración: Julio Silva. Diseño gráfico: Rodolfo Vanni.

2-3 Tapas de Con otra gente, de Haroldo Conti. Series “Del encuentro” nº 23 y “Narradores de hoy” nº 12. Centro Editor de América Latina (CEAL). Buenos Aires, 1967 y 1971. La editorial a cargo de Boris Spivacow (1966-1993) tiene un rol determinante en la publicación a bajo costo de obras de carácter cultural, social y político escritas por prestigiosos autores. Su propuesta consiste en que los ejemplares “no cuesten más que un kilo de pan”. Diseño gráfico: Ignacio Corbalán (1967) y Mario Mignone (1971).

1

Creo que hay una idea que recorre la literatura argentina desde la década de 1910 hasta el presente. Seguramente es algo obvia para ustedes, pero aun así prefiero señalarla. Me refiero a la idea de que toda ciudad es al menos dos ciudades; dos ciudades que pueden tener distintos tipos de articulación, de contigüidad. Lo que se percibe, sobre todo, es que el espacio urbano nunca es homogéneo y tiende a manifestar, a hacer evidentes las tensiones. Ése es el punto donde la literatura lee la ciudad: en sus espacios de tensión, en sus contigüidades casi siempre conflictivas y muy raramente armónicas. En la representación literaria del espacio podríamos considerar tres niveles. Por un lado, el de la topografía, es decir, el nivel de la descripción del espacio, la representación más evidente. Luego tendríamos un nivel toponímico, las maneras de nombrar los espacios. Y por último, el nivel topológico, la lógica que organiza los espacios y les atribuye sentidos. Serían tres niveles que en este caso podríamos considerar en las representaciones del espacio específicamente urbano. La idea de que toda ciudad es por lo menos dos ciudades determina las representaciones del espacio en la literatura de la década de 1920, y así como en el nivel topográfico se hace evidente la atención a las modificaciones del espacio urbano producto del proceso de modernización de la ciudad, en el nivel topológico aparece una Buenos Aires compuesta por dos ciudades que conviven en tensión y manifestando conflictos, como podríamos ver en las obras de Girondo, Borges, Arlt, Alfonsina Storni, Raúl González Tuñón, Maule Gálvez o Nicolás Olivari. En la literatura de la década de 1960 diría que, frente a la percepción de las dos ciudades contiguas, se privilegia la representación de una de ellas, mientras que la otra

70

aparece como una especie de horizonte de la primera. Es un registro crítico en el que la literatura elige valorar positivamente una de esas dos ciudades y negativamente la otra. Se trata de una distribución espacial que se corresponde con una distribución moral e ideológica, y en muchos casos el juicio crítico se manifiesta en la negación misma a representar la otra parte, la otra ciudad, que aparece sobreentendida. Hay un relato de Haroldo Conti llamado “Como un león”, que abre el libro Con otra gente, publicado en 1967, y resulta interesante para considerar cómo se representa el espacio urbano de esos años. Conti nació en la ciudad de Chacabuco en 1925, y desde 1976 es una de las personas desaparecidas por la dictadura militar, datos que seguramente nos dicen bastante sobre los espacios representados en su literatura y sobre su valoración moral e ideológica de esos espacios. “Como un león” es un relato más o menos sencillo desde el punto de vista formal; una narración en primera persona hecha por un niño que está terminando la escuela primaria y vive con su madre en la Villa 31 de Retiro. El relato comienza con una organización del espacio donde, si bien las estrategias de representación corresponden a las de la estética realista, esa representación también alcanza un valor simbólico. El cuento comienza así: Todas las mañanas me despierta la sirena de la Ítalo. Ahí empieza mi día. El sonido atraviesa la villa envuelta en las sombras, rebota en los galpones del ferrocarril y por fin se pierde en la ciudad. Regularmente, sin ninguna sorpresa, cada mañana la sirena de la usina señala el comienzo del día de trabajo.

Profile for MALBA

Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60