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9 Revista Primera Plana n° 297. Buenos Aires, 1968. A través de las banderas de Estados Unidos y Argentina pintadas sobre la silueta de una fábrica, el dibujante revela el debilitamiento de la industria a causa de los planes económicos liberales. Las ilustraciones del arquitecto y diseñador Kalondi se centran en la crítica social y política: el consumo masivo, el vaciamiento de significados, la desigualdad y la opresión laboral. Dirección editorial: Ramiro de Casasbellas. Diseño gráfico: Héctor Compaired – Kalondi.

10 Revista Primera Plana n° 158. Buenos Aires, 1965. La tapa ilustra un tema que acapara la atención mundial: la carrera entre Estados Unidos y la Unión Soviética por explorar el espacio y pisar por primera vez la luna. Para hacerlo, el autor apela a los colores propios de la Guerra Fría. La nota contiene un reportaje exclusivo de periodistas argentinos a los “héroes del espacio” de ambos países. Dirección editorial: Ramiro de Casasbellas. Diseño gráfico: Héctor Compaired –Kalondi.

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Mientras, Gino Germani y Jorge Graciarena trabajaban a comienzos de los 60 en la antología De la sociedad tradicional a la sociedad de masas, para lo cual seleccionaron y tradujeron textos de las universidades de Harvard y de Michigan en beneficio de los alumnos. Era frecuente tomar las clases de Eliseo Verón, Regina Gibaja, José Luis de Ímaz, Gerardo Andújar y Norberto Rodríguez Bustamante. Enrique Butelman, Oscar Cornblit y un muy joven Manuel Mora y Araujo enseñaban “Metodología de la Investigación Social”, a la vez que Ruth Sautu y los hermanos Guido y Torcuato Di Tella investigaban sobre el poder económico. Medios de comunicación masiva Esta agitación y aceleración de los comportamientos que ocurrían en la Buenos Aires de la década de 1960 fue acompañada por el comienzo de la circulación de los medios masivos de comunicación, que permitían que miles de personas, más allá de su condición social, se sintieran incluidos a través de la radio, la televisión, el cine y la prensa gráfica, donde podían participar de los eventos colectivos. Como ejemplo, un verdadero fenómeno social fue la transmisión de la obra protagonizada por Narciso Ibáñez Menta, El fantasma de la Ópera, un éxito que paralizaba al país. La importancia que comenzaban a tener las transmisiones televisadas se reflejaba en la cantidad de adelantos tecnológicos que iban surgiendo y diseñaban una nueva forma masiva de entretenimiento. El 6 de enero de 1962, el periodista y conductor Nicolás “Pipo” Mancera inició una forma de hacer televisión que transformó para siempre la televisión local y que lo convirtió en el personaje más popular del medio entre 1962 a 1974. “Sábados Circulares de Mancera” estrenó un nuevo formato, fue el primer programa ómnibus que llegó a durar hasta

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ocho horas. Entre las novedades presentadas, en abril de 1962, la primera cámara oculta (o sorpresa) se hacía en tres lugares diferentes: Nueva York, Madrid y Buenos Aires, con la idea de evaluar cómo reaccionaban las personas de los diferentes países con la misma broma. La idea del programa, que llegó a tener altos índice de audiencia, fue importada por el conductor desde Estados Unidos. La ruptura de la solemnidad El juego, el sentido del humor y la ruptura de la solemnidad se multiplicaban en todas las acciones de la década, como esa divertida operación de vanguardia que se hizo en el teatro Coliseo en diciembre de 1967, con el apoyo de la empresa de espectáculos Lococo. La idea de Narcisa Hirsch, Marie Louise Alemann y Walter Mejía era protagonizar un evento en la calle, pero una fuerte lluvia lo impidió y fue necesario hacerlo en el interior del teatro. Armaron una gigantesca mujer reclinada, rellena de frutas y verduras: “cuando el público rugiente cayó sobre ese cuerno de abundancia, en vez de entrañas, de su cuerpo surgían palomas y otras aves pintadas en colores brillantes que levantaban vuelo hacia el techo, mientras los iracundos participantes tiraban naranjas y bolsas de verduras por doquier. Fatigados y perplejos, los acomodadores del teatro vaticinaban el fin del mundo”.3 En 1962 Rafael Squirru organizó, en un edificio que estaba en construcción, la muestra El hombre antes del Hombre, con Marta Minujín, Kenneth Kemble, Rubén Santantonin, Charlie Squirru y Dalila Puzzovio. Charlie presentó en 1965, dentro del Di Tella, su obra premonitoria La pirámide de Saturno, con la banda sonora de Miguel Ángel Rondano, que reproducía marchas

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Ideas materiales: arte y diseño argentino en la década del 60